En apoyo del profesor de Historia sancionado por oponerse al nacionalismo

En apoyo al profesor de Historia sancionado por oponerse al nacionalismo

Estimados señores,

Habiendo tenido conocimiento de la sanción de diez meses de empleo y sueldo al profesor de Historia Francisco Oya del instituto Joan Boscà de Barcelona por parte del Consorcio de Educación quiero solicitarle que la Alta Inspección de Educación intervenga para garantizar sus derechos.

Es inaceptable la persecución ideológica a la que someten las autoridades educativas de la Comunidad Autónoma catalana a aquellos profesores que manifiestan opiniones contrarias a las que se pretenden imponer desde la Generalitat.

Por eso les solicito que ejerzan las funciones que tienen encomendadas de seguimiento del sistema educativo de las Comunidades Autónomas para garantizar el derecho a la libertad de cátedra y el de los alumnos a recibir una información no sesgada.

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¡Ahora diez meses de suspensión de empleo y sueldo al profesor de instituto Francisco Oya por dar sus clases en castellano y proponer textos de historia alternativos a los independentistas!

Estos son sus terribles crímenes.

Pero, ¿sabes lo peor? Que como los separatistas ven que en Cataluña quien se les opone está indefenso, se crecen y cada vez las sanciones son mayores.

Por eso queremos apoyar a Francisco Oya y pedir a la Alta Inspección del Ministerio de Educación que tome medidas para proteger a este profesor.

El nacionalismo estrecha la soga alrededor del cuello de cualquier catalán leal que se atreva a protestar de la dictadura en la que viven desde hace décadas. Mossos decentes, brigadistas valientes o profesores, todos sufren la salvaje represión nacionalista.

Hace pocos días era una sanción al mosso que dijo que “la república no existe” y la víctima ahora es el profesor de Historia Francisco Oya del instituto Joan Boscà de Barcelona.

El Consorcio de Educación –participado en un 60 por ciento por la Generalitat y en un 40 por ciento por el Ayuntamiento de Barcelona– le abrió un expediente el 12 de abril de 2018 por “incumplimientos en su actividad docente”. Esta semana hemos sabido que le han sancionado con diez meses de suspensión de empleo y sueldo.

Tenemos que apoyarle sin fisuras firmando esta petición al Ministerio de Educación.

Francisco Oya será castigado por tener el valor de decir lo que muchos catalanes callan por miedo a las represalias.

Y ningún gobierno español, al menos hasta ahora, les ha ofrecido ni la más mínima ayuda contra el régimen tiránico nacionalista, ningún auxilio profesional, ninguna posibilidad de defensa salvo acudir a los tribunales, donde está pagando un abogado de su bolsillo.

Por supuesto, las autoridades golpistas le acusan de todo tipo de barbaridades para intentar asustarle y que se mantenga callado: “desatender el ejercicio de sus funciones docentes”, “incumplimientos de temario y horario”, “desobedecer una orden de un superior”, “desacato a la autoridad, haciéndolo de forma ostentosa”, “daño moral” al director del instituto y “la perturbación significativa en el servicio público de educación generada por su actitud y conducta”. Hasta le culpan de “haber alterado la buena convivencia del instituto, comunicando su posicionamiento político” (algo que está terminante prohibido en Cataluña, si no eres independentista) y de realizar comentarios de tono homófobo, sexista y xenófobo “que han herido la sensibilidad del alumnado”.

Todo sin ninguna prueba porque en Cataluña, para acabar con los disidentes, no se necesita probar nada.

Si tú y yo no le ayudamos con nuestra firma es muy posible que no pueda resistir el acoso y, como tantos otros, se vea obligado a callarse para siempre o a emigrar.

¡Gracias otra vez por tu apoyo!