A los catalanes nos han robado el 11 de septiembre

 

Todos los nacionalistas tienen un único prototipo de buen ciudadano, por ejemplo en la Alemania Nazi se proyectó hacia la raza aria que era mucho más fuerte e inteligente que el resto, por eso para los nacionalistas el mejor ciudadano es el que más se parecerse a este prototipo. Como solo hay un modelo y hay que parecerse al máximo cualquier diferencia no es más que un defecto.

 

En Cataluña los nacionalistas también han creado su catalán perfecto que tiene unos rasgos genéricos que todo el mundo los puede tener como son trabajador, razonable, acogedor, cosmopolita… pero también hay características muy concretas solo al alcance de los más puros como: estar estigmatizado por la opresión del Estado español hacia la Generalitat, ser del Barça, hablar en catalán, pasión por las “sardanes” y los “castells”… entre otras.

Por eso, ellos no entienden como hay gente nacida en Cataluña que puede querer España, pues es un país donde se mezclan catalanes con vascos, castellanos y gallegos, un país donde no existe un prototipo de ciudadano único. Ellos creen que es mucho más fácil partir un país en regiones más homogéneas y así todos sus ciudadanos podrán acercarse más al prototipo.

 

Su rodillo homogeneizador también ha pasado por las fiestas típicas catalanas como por ejemplo el 11 de septiembre una fiesta que a día de hoy es imposible celebrar si no es para revindicar la independencia de Cataluña.

A los españoles de a pie nos gusta España con su diversidad y nos negamos a que unos cuantos nos homogeneicen para así manipularnos más fácilmente.

Por eso entre ayer por la noche y esta mañana ( 10 y 11 de septiembre) Españoles de a pie hemos repartido miles de octavillas explicando la verdad del 11 de septiembre,  como la de abajo, por el centro de Barcelona.